jueves, 20 de septiembre de 2012

El Fracaso del Cambio.




                       El Fracaso del Cambio
                             Jhon P. Kotter

Durante la década pasada fui testigo de cómo más de cien compañías trataron de aplicar procesos de reestructuración para convertirse en mejores competidores. Entre estas hay empresas grandes (Ford), pequeñas (Landamark Comunications), compañías con base en Estados Unidos (General Motors) y en otros lugares (British Aiways), corporaciones que estaban de rodillas (Eastern Airlines) y organizaciones que reportaban buenas utilidades (Bristol Meyers Squibb). Todos estos esfuerzos han tenido diferentes nombres: gerencia de calidad total, reingeniería, rightsizing, reestructuración, cambio de cultura organizacional, nuevo enfoque, etc. Pero en casi todos los casos el objetivo básico siempre ha sido el mismo: implantar cambios fundamentales en la forma de conducir los negocios con el fin de construir un ambiente más desafiante en los mercados altamente competidos y competitivos.
Pero pocos esfuerzos para lograr el cambio han tenido éxito total. Y pocos han sido un completo fracaso. La mayoría falla a mitad de camino y tiende a inclinarse al nivel más bajo de la escala. Las lecciones que se desprenden de estas experiencias son interesantes y probablemente se identificarán con más organizaciones en el ambiente cada vez más competitivo de la próxima década.
La lección que debemos aprender de los casos más exitosos es que el proceso de cambio está constituido por una serie de fases que, en total, requieren usualmente una cantidad de tiempo considerable. Pasar por alto algunos pasos solamente crea la ilusión de rapidez y nunca produce resultados satisfactorios. Otra lección general es que los errores graves en cualquiera de las fases pueden tener un impacto desbastador, disminuyen el ritmo de productividad y producen utilidades con dificultad. Quizás tenemos muy poca experiencia en cuanto a renovar organizaciones e, incluso, con frecuencia la gente aunque sea muy capaz comete al menos un error.
ERROR #1:
NO ESTABLECER UN SENTIDO DE URGENCIA
La mayoría de esfuerzos exitosos comienzan cuando algunos individuos o grupos empiezan a analizar profundamente la situación competitiva de la organización, su posición en los mercados, las tendencias tecnológicas, el desempeño financiero y el nivel de comunicación interna y externa. Estos grupos o individuos se enfocan en la caída potencial de la rentabilidad cuando expira una licencia, cuando los márgenes de utilidad son decrecientes durante cinco años, o cuando aparece un mercado naciente que todos parecen ignorar. Entonces, buscan y encuentran la forma de comunicar esta información amplia y dramáticamente a sus clientes internos y externos, especialmente si está relacionada con conflictos, crisis potenciales o grandes oportunidades que se presentan oportunamente. El primer paso es esencial porque iniciar un programa de transformación requiere la cooperación agresiva de muchos individuos. Sin motivación la gente no ayudará y los esfuerzos no llegarán a ningún lado.
En comparación con otros pasos del proceso de cambio, la fase número uno puede parecer fácil y, sin embargo, no lo es. Yo he visto cómo el 50% de empresas que emprenden este proceso fallan en la primera fase. ¿Cuáles son las razones de este fracaso? Algunas veces los ejecutivos subestiman la dificultad de hacer que las personas renuncien a su comodidad. En otras ocasiones, sobrestiman el éxito que han tenido al incrementar el sentido de la urgencia, a veces carecen de paciencia y en muchos casos los ejecutivos se paralizan con las posibilidades de un downsizing (redimensionamiento de la organización). Se preocupan porque los ejecutivos con alguna antigüedad pueden ponerse a la defensiva, la moral puede venirse al suelo, todo puede salirse de su control, los resultados de negocios a corto plazo corren riesgo y ellos serán inculpados por originar una crisis.
Un ejecutivo paralizado se obtiene con frecuencia cuando se tienen muchos gerentes y pocos líderes. El mandamiento principal de la gerencia es disminuir los riesgos y mantener el sistema operante en funcionamiento. El cambio, por definición, precisa crear un nuevo sistema, lo que a su vez demanda liderazgo. La primera fase de un proceso de renovación no produce resultados hasta que se ascienden o se contratan en niveles superiores, a los verdaderos líderes.
Una transformación a menudo comienza, y comienza bien, cuando una organización tiene una nueva cabeza que es un buen líder y ve la necesidad del cambio. Si una división necesita un cambio, el gerente de esa división es la pieza clave. Cuando este individuo no es un líder, un gran guía o un campeón del cambio, la fase no puede convertirse en un enorme desafío.
Los resultados de un mal negocio son una bendición y, a la vez, una maldición en la etapa inicial. Desde el punto de vista positivo, perder dinero atrae la atención de la gente. Con buenos resultados, convencer a la gente de la necesidad de cambiar es mucho más difícil, pero se poseen más recursos que sirven para realizar los cambios.
Aunque el punto de partida sea bueno o malo, en la mayoría de casos exitosos he observado que un individuo o un grupo siempre facilita una discusión abierta sobre hechos que pueden llegar a ser desagradables: nueva competencia, márgenes en descenso, disminución de participación en el mercado, utilidades uniformes, crecimiento nulo de ingresos, u otras señales de una posición competitiva en decadencia. Debido a que existe una tendencia humana casi universal a derribar a los portadores de malas noticias, especialmente si la cabeza de la organización no es un campeón del cambio, los ejecutivos de estas organizaciones confían en personas ajenas para obtener información no deseada. El propósito de toda esta actividad, de acuerdo con el exgerente de una gran compañía europea, es "hacer que el Status Quo parezca más peligroso que lanzarse a lo desconocido".
En algunos de los casos más exitosos, un grupo se encargó de construir una crisis. El gerente general de una organización, por ejemplo, diseñó deliberadamente el balance de pérdidas más grande en toda la historia de su compañía, provocando grandes presiones por parte de Wall Street dentro del proceso. El presidente de una división ordenó la primera encuesta de satisfacción al cliente (auditoría de comunicaciones), a pesar de que sabía que los resultados serían terribles. Finalmente, él mismo se encargó de publicar estos resultados. A simple vista, movimientos de este tipo pueden parecer excesivamente riesgosos, pero también se corren riesgos cuando se está muy seguro: si no se estimula un sentido de urgencia con la fuerza necesaria, el proceso de transformación no será exitoso y el futuro cercano de la organización se pone en peligro.
¿Cómo saber cuándo se cuenta con el sentido de urgencia necesario? La respuesta es: cuando el 75% de la alta gerencia de una compañía está honestamente convencida de que el negocio es totalmente inaceptable. Cualquier porcentaje más pequeño puede ocasionar problemas muy serios más adelante.
ERROR # 2:
NO CREAR UN EQUIPO SUFICIENTEMENTE PODEROSO
La mayoría de procesos de reestructuración se inician a menudo con una o dos personas. En casos de esfuerzos de transformación con éxito, el equipo de líderes crece con el tiempo, pero cuando se logra aumentarlo, no es posible obtener nada verdaderamente valioso.
Con frecuencia se afirma que un gran cambio es imposible a menos que la cabeza de la organización sea un apoyo efectivo y permanente. A lo que me refiero es a algo que va mucho más allá. En las transformaciones exitosas el presidente de la compañía o el gerente de una división, más otras 5, 15 ó 50 personas, se unen y desarrollan un compromiso común para perfeccionar el desempeño por medio de un plan de renovación. De acuerdo con mi experiencia, este grupo nunca incluye a todos los ejecutivos antiguos de la compañía porque, entonces, muchas personas no querrían involucrarse, por lo menos no en un comienzo. Sin embargo, en la mayoría de casos exitosos, el equipo guía tiene algo de poder - en términos de información y poder, buen nombre y reputación, excelentes relaciones interpersonales y excelente manejo de su propia comunicación.
En empresas grandes y pequeñas, un equipo guía de éxito puede estar formado por sólo 3 ó 5 personas durante el primer año del proceso de renovación. Pero en las grandes empresas el equipo necesita crecer entre 20 y 25 personas, antes de que pueda obtenerse algún progreso en la tercera fase. Los altos ejecutivos siempre son el centro del equipo, pero algunas veces es posible encontrar miembros de la junta directiva, un representante de los clientes más importantes, e incluso un líder del sindicato.
Debido a que el equipo guía incluye miembros que no hacen parte de la alta dirección, tiende a operar por fuera de la jerarquía tradicional. Esto puede ser torpe, pero es necesario. Si la jerarquía existente estuviera trabajando bien, no habría necesidad de una gran transformación, pero si el sistema no funciona, una reforma demandará actividades por fuera de los límites, las expectativas y el protocolo formal.
Un alto sentido de urgencia dentro del nivel gerencial contribuye inmensamente a unificar el equipo guía. Pero usualmente se requiere mucho más. Alguien necesita unir a estas personas, ayudarlas a desarrollar una evaluación de los problemas y oportunidades de su compañía y crear un nivel mínimo de confianza y comunicación. Los retiros de dos o tres días en un ambiente campestre para conseguir este objetivo, es un instrumento aconsejable. Yo he visto muchos grupos de 5 a 35 ejecutivos que asisten a este tipo de reuniones meses tras meses.
Las compañías que fracasan en la segunda etapa a menudo subestiman las dificultades que trae originar un cambio y , por lo tanto, subestiman la importancia de un equipo guía con poder. Otras esperan que el equipo sea liderado por personal ejecutivo de recursos humanos, calidad o planeación estratégica, y o no por un gerente de línea. No importa qué tan capaz o dedicado sea el personal, los equipos que no tengan un fuerte liderazgo jamás alcanzan el poder requerido. Los esfuerzos de cambio que no cuentan con un equipo líder suficientemente fuerte, pueden alcanzar progresos aparentes por un corto período, pero tarde o temprano la natural resistencia al cambio, lo asfixiará y, en consecuencia, se detendrá el proceso.
ERROR #3.
FALTA DE VISION
En todos los procesos de cambio con éxito que he visto, el equipo guía se forma una idea del futuro, relativamente fácil de comunicar a los demás y que interesa a clientes, accionistas y empleados. La visión va más allá de los números que generalmente se encuentran en la planeación estratégica a cinco años y nos precisa con claridad la dirección en la que la compañía deberá moverse. Con frecuencia el primer proyecto proviene de un individuo y es un poco confuso, al menos inicialmente. Pero después de que el equipo guía trabaja en él durante 3, 5, e incluso 12 meses, surge algo mucho mejor de su ideología analítica y un poco soñadora. Con el tiempo también se desarrolla una estrategia para alcanzar esta visión.
En una mediana empresa europea, el primer paso para estructurar una visión estaba constituido por dos tercios de ideas básicas que se encontraban en el producto final. El concepto de investigación global fue la versión inicial desde el comienzo, así como lo fue la idea de ser superiores en cierta línea de negocios. Pero una idea central para la versión final - deshacerse de productos o servicios con poco valor agregado - surgió después de una serie de discusiones durante varios meses.
Sin una visión clara y comprensible, un esfuerzo de transformación puede convertirse en una lista de proyectos confusos que pueden llevar a la organización en la dirección equivocada o simplemente, a ninguna parte. Sin una visión profunda, un proyecto de reingeniería en el área de contabilidad, o la nueva evaluación de desempeño de recursos humanos, o el programa de calidad de la planta, o el proyecto de cambio cultural dentro de la fuerza de ventas, no aportarán nada significativo.
En los proyectos de cambio que han fracasado, es posible encontrar todo tipo de planes, directivas y programas, pero no una visión clara. Un ejemplo es el de la compañía que repartió entre sus empleados cuatro libros que describen el camino del cambio. Con gran detalle los libros señalaban procedimientos, objetivos, métodos y plazos, pero en ninguna parte había una explicación clara y concisa de hacia donde los conduciría el proceso. Obviamente, la mayoría de los empleados con los que hablé estaban confundidos o distanciados. Los grandes y gordos libros no unieron a la gente ni inspiraron el deseo de cambiar. De hecho, se obtuvo el efecto contrario.
En pocos de los casos con menos éxito que he observado, la gerencia tenía sentido de dirección, pero era muy difícil validar su utilidad en la práctica. Recientemente le pedí al ejecutivo de una mediana empresa que describiera su visión y recibí a cambio una lectura de 30 minutos difícilmente comprensible. Su respuesta incluía los elementos básicos de una visión profunda, pero estaban enterrados a mucha profundidad.
ERROR # 4 :
NO SABER COMUNICAR LA VISION
He observado tres patrones relacionados con la comunicación organizacional, todos muy comunes. En el primero, un grupo desarrolla una transformación bastante buena y luego procede a comunicarla, simplemente citando a una reunión o enviando un comunicado que alguién deja en los escritorios de los empleados, encima de una montaña de papeles. Después de haber utilizado cerca del 1% de la comunicación interna de la compañía, el grupo ve asustado que pocos parecen entender el nuevo proyecto. En el segundo patrón, la cabeza de la organización pasa una cantidad considerable de tiempo pronunciando charlas o discursos a grupos de empleados, pero la mayoría del público objetivo todavía no logra entenderlo. En el tercer patrón, la mayoría del esfuerzo se dedica a editar cartas informativas y folletos, pero la gran mayoría de los altos ejecutivos se comporta de manera incompatible con la nueva visión. El resultado es que aumenta el cinismo entre los empleados, mientras decae la confianza en la comunicación.
La transformación no es posible a menos que cientos o miles de personas estén dispuestas a colaborar; hasta el punto de realizar sacrificios a corto plazo. Si no existe comunicación y la gente no confía en ella, los corazones y las metas de los empleados no podrían capturarse.
Esta cuarta fase es todo un reto, especialmente si los sacrificios a corto plazo incluyen la pérdida del empleo para algunos, lo cual ocurre con frecuencia cuando, por ejemplo, se implanta un proceso de reingeniería. Lograr el entendimiento y el apoyo de la gente es difícil cuando la reducción de empleos hace parte de la nueva estrategia. Por esta razón, las visiones exitosas usualmente incluyen nuevas posibilidades de crecimiento y el compromiso de tratar justamente a quien sea retirado.
Los ejecutivos que se comunican bien incorporan una gama de mensajes, verbales y no verbales, y sobre todo gesticulares en sus actividades diarias. En una discusión cotidiana sobre un problema de negocios, hablan sobre la exactitud de las soluciones propuestas. En una evaluación regular de desempeño, discuten si el comportamiento de los empleados ayuda o entorpece la nueva visión. En la revisión del desempeño trimestral de una división no sólo hablan de números sino también sobre la contribución de los altos ejecutivos al cambio de la división.
En esfuerzos más exitosos de transformación, los ejecutivos utilizan todos los canales y herramientas posibles de comunicación para transmitir la visión, cuantas veces sea posible. Convierten las cartas y comunicados aburridos y poco leíbles en artículos animados, transforman las rituales y tediosas reuniones de gerencia en discusiones excitantes sobre la transformación. Así mismo, desechan gran parte de la educación gerencial tan genérica y la reemplazan con cursos y seminarios que se enfocan en los problemas del negocio y la nueva visión. El principio guía es simple: usar, bien usados, todos los canales y herramientas posibles de comunicación organizacional, especialmente aquellos que se están desperdiciando con información que no tiene importancia.
Todavía más importante es el hecho de que la mayoría de los ejecutivos que he conocido y que han triunfado en sus esfuerzos de transformación, aplican lo que predican. Conscientemente se convierten en un símbolo viviente de la nueva cultura organizacional. Esto no es fácil. El gerente general de una planta que ha pasado 40 de sus 60 años pensando en los clientes. No empezará de repente a tener una actitud orientada al cliente. Sin embargo, he sido testigo del cambio de esta persona, lo que ha implicado un gran esfuerzo. En este caso, un gran sentido de urgencia fue de mucha ayuda. El hecho de que este hombre hiciera parte del equipo guía encargado de construir una visión, también ayudó. También sirvió toda la comunicación que le recordaba a diario el comportamiento deseado y el feedback de sus colegas y empleados, que le ayudó a darse cuenta cuando no estaba comprometiéndose con su causa, que era la nueva causa de la compañía.
La comunicación organizacional se da en palabras y acciones (comunicación gesticular, por ejemplo) siendo ésta la más poderosa. Nada debilita más el cambio que la actitud de individuos cuyas palabras y comportamiento son inconsistentes.
ERROR #5:
NO REMOVER OBSTACULOS QUE LIMITAN LA NUEVA VISION
Las transformaciones exitosas comienzan a involucrar grandes cantidades de gente a medida que avanza el proceso. Los empleados están dispuestos a considerar nuevas propuestas, desarrollar ideas innovadoras y proporcionar liderazgo. La única preocupación es que las acciones encajen dentro de los amplios parámetros de la visión general. Entre más gente se involucre, mejores serán los resultados.
De alguna forma, un equipo guía autoriza a otros para actuar, comunicando con éxito la nueva dirección adoptada. Pero la comunicación es sí misma no es suficiente ya que el cambio precisa remover frecuentes obstáculos mientras los empleados entienden la nueva visión y están dispuestos a colaborar para que se haga realidad. Hay veces que surgen obstáculos del tamaño de un elefante que parecen bloquear el camino. En algunos casos, el elefante está en la cabeza de una persona clave y el reto es convencerla de que los obstáculos externos no existen. A pesar de esto, en la mayoría de los casos, los barreras son bastante reales y no pueden destruirse o minimizarse con el pleno ejercicio de la comunicación.
En algunas situaciones el obstáculo es la estructura organizacional: categorías de trabajo demasiado reducidas pueden desgastar seriamente los esfuerzos por incrementar la productividad o, incluso, disminuir la consideración a los clientes. En otras situaciones los sistemas de compensación o de evaluación del desempeño obligan a la gente a escoger entre la nueva visión y sus propios intereses. Quizás el peor de todos los jefes es aquél que se niega a cambiar y plantea exigencias que no están de acuerdo con el esfuerzo colectivo.
Una compañía empezó su proceso de transformación con mucha publicidad interna y, a decir verdad, demostró progresos durante la cuarta etapa. Sin embargo, el esfuerzo por cambiar tuvo que detenerse porque al gerente de la división más grande se le permitió debilitar la mayoría de las nuevas iniciativas; fingió estar de acuerdo con el proceso pero no cambió su comportamiento ni estimuló a sus empleados para que cambiaran. Tampoco premió las ideas no convencionales que pedían a gritos una nueva visión y permitió que los sistemas de recursos humanos permanecieran intactos aún cuando iban claramente en contra de los nuevos ideales. Yo creo que los motivos de este gerente eran bastante complejos, ya que de alguna manera él creía que la compañía no necesitaba un gran cambio y se sentía personalmente amenazado en su estabilidad o en su status por la idea de la transformación. De igual manera tenía temor de no producir el cambio ni las utilidades operativas que se esperaban. A pesar de que apoyaban el esfuerzo de cambio, los otros empleados no hicieron nada por detener el obstáculo. De nuevo, las razones eran complejas, la historia de la compañía no registraba intentos por enfrentar problemas de este tipo, algunas personas tenían miedo del superior inmediato y el gerente general estaba preocupado frente a la posibilidad de perder un ejecutivo talentoso. El resultado fue desastroso , la gerencia media concluyó que la alta gerencia les había mentido con respecto al compromiso de cambio, creció el cinismo y el esfuerzo se fue al suelo.
En la primera mitad del proceso de transformación, ninguna organización tiene el impulso, el poder o el tiempo para deshacerse de todos los obstáculos. Pero las barreras más grandes deben enfrentarse y desplazarse. Si el obstáculo es una persona, es importante que él o ella sean tratados justamente y de forma que no contradiga la nueva visión, no debemos permitir el ataque a la estrategia. Los ejecutivos obstáculos insalvables deben ser removidos de inmediato. Pero los hechos son esenciales: es necesario delegar funciones a otros (empowerment) y mantener la credibilidad en el esfuerzo del cambio.
ERROR #6:
NO HACER PLANEACION SISTEMATICA NI GENERAR VICTORIAS A CORTO PLAZO.
Una transformación real toma tiempo y los esfuerzos de renovación pierden impulso si no hay metas para cumplir y celebrar a corto plazo. La mayoría de las personas no trabajan a largo plazo a menos que puedan ver en 12 ó 14 meses una evidencia muy clara de que se están obteniendo los resultados esperados. Si no se logran triunfos a corto plazo, mucha gente se rendirá a los pocos meses o se unirá activamente a las filas de aquellos que han estado resistiéndose al cambio.
Uno o dos años después de estar desarrollando un proyecto exitoso de transformación, se descubrirá que ciertos índices de calidad empiezan a aumentar o que se detiene el otrora descenso de los beneficios netos. También se encontrarán exitosas introducciones de nuevos productos al mercado, un aumento de accionistas y un mejoramiento impresionante de la productividad o una satisfacción alta por parte de los clientes. Pero cualquiera sea el caso, la victoria es ambigua.
Generar victorias a corto plazo es diferente de esperar victorias a corto plazo. La segunda es pasiva y la primera activa. En una transformación exitosa, los gerentes buscan activamente formas de obtener claras mejoras en el desempeño, establecer objetivos en el sistema de planeación anual, alcanzar objetivos y recompensar a las personas involucradas con el reconocimiento, ascensos e incluso dinero. El equipo guía de una fábrica norteamericana, por ejemplo, realizó la introducción exitosa de un nuevo producto, veinte meses después de haber comenzado su proyecto de renovación. El nuevo producto fue seleccionado a los seis meses porque contó con varios criterios: Podría ser diseñado y lanzado en un período relativamente corto; sería manejado por un grupo pequeño de personas dedicadas a trabajar en la nueva visión; tendría gran potencial y el grupo encargado de desarrollo podría operar por fuera de la estructura departamental sin problemas prácticos. Muy poco se dejó a la suerte y la victoria elevó la credibilidad en el proceso de renovación.
Los gerentes se quejan con frecuencia de ser obligados a obtener victorias a corto plazo, pero yo he descubierto que la presión puede ser un buen elemento dentro de un esfuerzo por cambiar.
Cuando es claro que realizar un gran cambio puede tomar mucho tiempo, el sentido de urgencia puede derrumbarse. Comprometerse con victorias a corto plazo mantienen en alto el sentido de urgencia y obliga a tener un pensamiento que puede clarificar o examinar la visión.
ERROR #7:
DECLARAR MUY PRONTO LA VICTORIA
Después de algunos años de duro trabajo, un gerente puede estar tentado a declarar la victoria con la primera mejora visible en el desempeño. Mientras celebrar una victoria está bien, declarar la victoria en la batalla puede ser catastrófico. Hasta el momento en que los cambios penetran profundamente en la cultura de la compañía, un proceso puede durar entre 5 y 10 años, los nuevos planteamientos son frágiles y están sujetos en cualquier momento a una orden de retroceder.
Recientemente he observado una docena de esfuerzos de cambio operar bajo el tema de la reingeniería. En todos, a excepción de dos casos, se declaró anticipadamente la victoria, y los costosos consultores recibieron su pago y los agradecimientos cuando el primer gran proyecto se completó, después de dos o tres años. Dos años más tarde los cambios útiles que habían sido introducidos desaparecieron lentamente. En dos de los diez casos, es difícil encontrar hoy un signo del trabajo que se hizo de reingeniería.
Durante los últimos 20 años he visto cómo sucede lo mismo con proyectos de calidad, intentos de desarrollo organizacional y muchos otros intentos de cambio. Generalmente los problemas comienzan en etapas tempranas del proceso: el nivel de urgencia no es demasiado intenso, el equipo guía no tiene el poder suficiente y la visión no es clara. Con todo, es la celebración prematura de la victoria la que mata el impulso. Es entonces cuando las fuerzas poderosas asociadas con la tradición del pasado retoman el poder.
Irónicamente, con frecuencia es la combinación de los promotores del cambio y quienes se resisten a él, lo que origina la celebración prematura de la victoria. El entusiasmo frente a un claro signo de progreso hace que los promotores exageren sus emociones y los enemigos se unan a ellos, para después buscar cualquier debilidad y detener el proceso. Después de terminada la celebración, los opositores señalan la victoria como una señal de que se ha ganado la guerra y las tropas deben ser enviadas a casa. Las tropas cansadas se convencen a sí mismas de la victoria y una vez en casa los pies de los soldados se niegan a entrar de nuevo al campo de batalla, si es necesario: Poco después, el proceso de cambio se interrumpe y la tradición del pasado entra de puntillas - sigilosamente - a la organización.
En lugar de declarar la victoria, los líderes de proyectos exitosos utilizan la credibilidad que proporcionan las victorias a corto plazo para derribar hasta los problemas más grandes.
Ellos persiguen sistemas y estructuras que no encajan con la transformación, nunca antes enfrentados, prestan especial atención a quién ha sido ascendido o despedido, y la forma en que se desarrolla la gente. Incluye nuevos proyectos de reingeniería más amplios que los iniciales. Ellos entienden que los esfuerzos de renovación toman varios años y algunos meses. De hecho, en uno de los casos con más éxito que he visto, durante un período de 7 años. En una escala de uno a diez, el primer año hubo dos, el segundo año cuatro, el tercer año tres, el cuarto año siete, el quinto ocho, el sexto cuatro y el séptimo año dos. El año pico fue el quinto, 36 meses después del primer grupo de victorias visibles.
ERROR #8:
NO AFIANZAR CAMBIOS EN LA CULTURA ORGANIZACIONAL
En el análisis final el cambio ocurre cuando se convierte en "esta es la forma en que hacemos las cosas aquí", cuando esta filosofía se infiltra en la médula de la organización. Sólo hasta que la nuevas actitudes se arraiguen en las normas sociales y en los valores de la corporación, estarán sujetas a degradarse tan pronto como la presión del cambio se elimine.
Existen dos factores que tienen especial importancia al institucionalizar el cambio en la lectura de la organización. El primero es un intento consciente de enseñar a la gente que los nuevos proyectos, comportamientos y actitudes han servido para mejorar el desempeño. Cuando se abandona a la gente a su propia suerte, algunas veces se crean lazos imprecisos. Por ejemplo, debido a que los resultados mejoraban mientras que el carismático Harry era jefe, las tropas relacionaron su estilo idiosincrásico con estos resultados, en lugar de ver la forma en que el perfeccionamiento en la productividad y el servicio al cliente fueron herramientas de cambio. Ayudar a la gente a ver el camino correcto exige grandes dosis de comunicación: en una rígida compañía se pagó muy caro el mal empleo de la comunicación. Allí se dedicaba todo el tiempo de las reuniones gerenciales para discutir porqué el desempeño se incrementaba. El periódico de la compañía publicó artículo tras artículo para mostrar la forma en que los cambios habían elevado las ganancias, pero no hablaba nada de la gente que había provocado estas ganancias.
El segundo factor es disponer de suficiente tiempo para asegurarse de que la siguiente generación de altos gerentes realmente personifique el nuevo proyecto. Si los requisitos para un ascenso no cambian, la transformación difícilmente durará. Una pobre decisión al escoger sucesores en la cima de una organización puede anular toda una década de trabajo. Estas decisiones surgen cuando los miembros de la junta directiva no hacen parte integral del esfuerzo de transformación. En por lo menos tres de las situaciones que he observado, el campeón del cambio es el ejecutivo que se retira, y aunque su sucesor no se resistía al cambio, tampoco era un campeón del mismo. Como los miembros de la junta directiva no entendían en detalle el proceso de transformación, no podían ver que sus decisiones no eran apropiadas. En uno de los casos, el ejecutivo que se retiraba intentó, sin éxito, hablar con la junta directiva para que eligiera un candidato menos maduro que personificara el proceso de transformación. En los otros dos casos, los gerentes no se resistieron a las decisiones de la junta porque sintieron que sus sucesores podrían dejar inconclusa la transformación. Pero estaban equivocados ya que tras dos años los signos de la transformación comenzaron a desaparecer en ambas compañías.
Existen todavía más errores pero estos ocho son los más graves. Yo descubrí que en proyectos pequeños todo está hecho para ser visto de forma un tanto simplista.
En realidad, incluso los proyectos exitosos de cambio son desorganizados y llenos de sorpresas. Pero así como se necesita una visión relativamente simple para guiar a la gente hacia el cambio, una clara maciza y concisa visión del proceso de cambio puede reducir el índice de errores. Y menos errores representan la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Risoterapia: Un nuevo campo para los profesionales de la salud



                                                           Risoterapia:


Las formas de expresión que tiene el ser humano son
el lenguaje oral y escrito y el lenguaje corporal. En este
último aspecto podemos considerar a la risa, definida
como el movimiento de la boca y otras partes del rostro
que demuestran alegría. La risa es la expresión de una
emoción debido a diversos elementos intelectuales y
afectivos, que se muestra principalmente en una serie
de aspiraciones más o menos ruidosas, dependiendo
en gran parte de las contracciones del diafragma y
acompañadas de contracciones involuntarias de los
músculos faciales, resonancia de la faringe y del velo
del paladar. La risa es provocada por algo que mueve
el ánimo en virtud de su carácter jocoso, ridículo o
placentero.
Según científicos de la Universidad de California, el
sentido del humor está en la circunvolución frontal
superior izquierda del cerebro, en el área motora


suplementaria. Se experimentó estimulando esa zona
en el cerebro de una adolescente de 16 años mientras
hacía diferentes tareas. Si la estimulación era suave, la
chica sonreía, si aumentaba, estallaba en risas. Ella lo
atribuyó a la foto de un caballo, un párrafo que estaba
leyendo o a la presencia de los investigadores. En esta
zona reside la creatividad y la capacidad para pensar
en el futuro y la moral, de ahí que los humanos son los
únicos seres con capacidad de reírse.
A medida que las habilidades humanas se perfeccionan,
la capacidad de reír disminuye. Al principio los niños
la utilizan como una forma de comunicación y después
se convierte en una conducta emocional; un niño de 6
años ríe entre unas 300 a 400 veces al día, un adulto lo
hace sólo entre 15 y 100 veces y los adultos mayores
sonríen menos de 80 veces diarias; las personas más
risueñas alcanzan 100 risas al día y las menos alegres
apenas llegan a 15. Parece que con los años se
va perdiendo la alegría y las personas se vuelven más
serias, quizás en parte porque la sociedad así lo exige.
Posiblemente, el problema es que a las personas divertidas no se les permite dar rienda suelta al sentido
del humor. 
En tal sentido, quienes ríen poco o tienen poco sentido
del humor son propensos a contraer enfermedades
graves como el cáncer o ataques cardiacos. Según los
estudios de José Elías, uno de los mayores expertos
españoles en la materia, un minuto de risa diario
equivale a 45 minutos de relajación: «Reírse incrementa
la autoestima y la confianza en personas deprimidas,
supone un refuerzo inmunológico, corta los
pensamientos negativos (ya que no podemos reír y
pensar al mismo tiempo) elimina el miedo y ayuda a
minimizar los problemas».
Se sabe por ejemplo
que la risa es la mejor arma para los esquimales. En
sustitución de los duelos con armas, los moradores de
Groenlandia prefieren los duelos de ridículo; ante la
tribu, los dos contendientes, frente a frente, se insultan
y ridiculizan; las carcajadas de los asistentes señalan al
vencedor: el humillado se toma la cuestión tan en serio
que a veces prefiere el exilio a que cada día continuasen
riéndose.
Otros expertos afirman que reírse tres veces al día es
suficiente siempre y cuando sea por más de un minuto
cada una. El psiquiatra William Fry, quien ha estudiado
los efectos de la risa por más de 25 años, asegura que
tres minutos de risa intensa equivalen para la salud a
cerca de diez minutos de remar enérgicamente.
Pero ¿qué es lo que provoca risa? 

Para Jáuregui, son
cuatro las teorías más conocidas:
• Superioridad – Thomas Hobbes, sostuvo que la risa
es el resultado directo de la percepción de que otra
persona es inferior a uno mismo. Por ejemplo, un
amigo se choca contra un poste de luz, un músico
falla una nota o un actor cómico hace el papel de
tonto e incompetente.
• Incongruidad – según Kant y Schopenhauer, la risa
se dispara cuando el sujeto percibe dos elementos
contrarios o incompatibles que por algún motivo
aparecen unidos como en el típico chiste de doble
sentido o los contrastes de lo absurdo.
• Catarsis – sostenida por Herbert Spencer y Sigmund
Freud entre otros, es que la risa libera alguna tensión
o sentimiento acumulado, como parece suceder con
los chistes verdes o agresivos, con la risa nerviosa y
con las jocosas peleas y persecuciones de los niños.
• Play – en los últimos años defendida por Michael
Mulkay, quien considera que cualquier cosa puede
volverse graciosa con sólo tomársela a broma, como
algo no serio.
Históricamente, hace más de 4 000 años en el imperio
chino, existían templos donde las personas se reunían
para reír con la finalidad de equilibrar la salud. La
filosofía china del tao aconseja que para estar sano y
mantenerse en forma hay que reír 30 veces al  día.
En la India existían templos sagrados donde
se podía practicar la risa; además algunos libros
hindúes hablan sobre la meditación con risa porque el
hecho de reír es una técnica de meditación en sí misma
y es un medio para conocerse interiormente que ayuda
a estar en armonía con el mundo. Además, hay una
creencia hindú que asegura que una hora de risa tiene
efectos más beneficiosos en el cuerpo que cuatro horas
de yoga.

En algunas culturas ancestrales existía la figura del
«doctor payaso» o «payaso sagrado»; era un hechicero
vestido y maquillado que ejecutaba el poder terapéutico
de la risa para curar a los soldados enfermos.
En la Biblia, el libro de Proverbios del Antiguo
Testamento menciona que «Un corazón alegre es como
una buena medicina pero un espíritu deprimido seca
los huesos». En la antigua Grecia, Aristóteles
sostenía que el bebé no es persona hasta que ríe; hasta
que eso ocurra, el recién nacido es un ser no muy
distinto a cualquier otro cachorro mamífero.
En la Edad Media, el profesor de Cirugía Henri De
Mondeville señalaba que la alegría era una herramienta
definitiva para ayudar a recuperar a los pacientes, cuyas
vidas debían dirigirse hacia la felicidad. Para llegar a
tan ambiciosa meta, De Mondeville tenía claro: «Hay
que permitir que sus parientes y amigos lo alegren y
que alguien le cuente chistes... Mantener el espíritu
del paciente con música de violas y salterios de diez
cuerdas».Pero el verdadero pionero de la risoterapia
fue Rabelais, el primer médico que en el siglo XVI y de
forma seria, aplicó la risa como terapia.

El médico inglés William Battie propuso por primera
vez el tratamiento de la risa en los enfermos mentales
durante el reinado de Jorge III (1760-1820): «Se ha
dicho que tuvo un paciente con anginas que
amenazaban con ahogarle. Battie había intentado
todos los remedios y tuvo que recurrir a las locuras; se
colocó mal la peluca, deformó su rostro e interpretó
una locura tan deliciosa que su paciente, tras mirarle
rompió a reír de tal modo que se abrió el impóstumo y
salvó al paciente de una muerte inminente».

En 1844 Horacio Wells, un dentista de Boston (EEUU),
descubrió las propiedades anestésicas del óxido nitroso
(gas de la risa). Pero sería otro dentista de la misma
ciudad, William Morton quien dos años después se
llevaría la gloria efectuando la primera cirugía indolora
con óxido nitroso frente a un grupo de connotados
médicos.

Freud atribuyó a las carcajadas el poder de liberar al
organismo de energía negativa: científicamente se ha
descubierto que el córtex cerebral libera impulsos
eléctricos negativos un segundo después de comenzar
a reír. También mencionaba que la risa es la mejor
vacuna contra la soberbia, la opresión y la intolerancia;
propuso la teoría que se refiere al chiste como ese
momento capaz de proporcionar satisfacción en
nuestro mecanismo de inteligencia En 1964, Normand Cousins, ejecutivo de Nueva York (EEUU), fue diagnosticado con espondilitis anquilosante, una especie de artritis espinal sumamente
dolorosa que lo dejó lisiado. Por si fuera poco, los
médicos no conocían la cura para esta enfermedad y
Cousins cayó en un estado de depresión lo que hacía
que su dolor se hiciera más intenso. Ante ello, los
médicos le aconsejaron probar reírse; así pidió varias
películas de Stan Laurel y Oliver Hardy «El Gordo y el
Flaco» y de los hermanos Marx. Apenas empezó a ver
estas películas y reírse a carcajadas comenzó a sentirse
mejor; descubrió que por diez minutos de risa lograba
eliminar el dolor por dos horas. Combinando su terapia
de risa con medicación y siguiendo las indicaciones de
los médicos, logró curarse por completo de su
enfermedad para luego escribir el libro «Anatomía de
la Risa» y fundó el Humor Research Task Force.
En la década de los 70s, el Dr. Lee Bark de la
Universidad de Loma Linda en California (EEUU), tomó
un análisis de sangre a personas mientras observaban
una película cómica y descubrió que reír de forma
hilarante reducía los niveles de estrés y que la risa tiene
un efecto sobre el sistema inmunitario: la actividad de
los linfocitos T y de las inmunoglobulinas (anticuerpos)
aumentaba y continuaba hasta 12 horas después del
episodio de risa. A partir de esta experiencia, se
comenzó a utilizar la técnica de la terapia de la risa en
hospitales de EEUU, Suiza, Alemania y Francia.
En 1972, el médico Patch Adams fundó el Instituto
Gesundheit como una respuesta al cuidado de la salud
en los Estados Unidos. La misión de Adams era llevar
diversión, amistad y felicidad del servicio a la práctica
médica. Para ello, integró más a los médicos en la vida
de los pacientes, no sólo desde el punto de vista de la
atención en salud, sino en conocer más acerca de la
vida de ellos.

Durante la década de los 80s, en hospitales de Ottawa
(Canadá), la risa como terapia fue utilizada en
pacientes con cáncer y sida, cumpliendo una función
psicológica, anestésica e inmunológica. Estudios
científicos en pacientes con tumores indicaron que el
buen estado de ánimo incrementó el conteo de células
T, así como la generación de «células asesinas»
naturales que combaten enfermedades.12 En 1986,
Michael Christensten, director de los clowns del Big
Apple Circus de Nueva Cork (EEUU), fue invitado para
hacer una presentación en un hospital. El resultado
fue sorprendente: niños que se encontraban
deprimidos y apáticos, participaban activamente en
los juegos. A partir de ello, los pacientes reemplazaron
la rutina hospitalaria y las imágenes traumáticas por
procedimientos alegres y divertidos. Es así como nace
el Clown Care Unit en los Estados Unidos.

Actualmente, existen grupos de Clown que hacen de
la risoterapia una forma de vida en países como
España, Colombia, Brasil, Argentina, Chile, Holanda,
Alemania, Austria, Uruguay, México, Canadá, EEUU y Suiza, siendo estos tres últimos países los que están a
la cabeza en el aprovechamiento de la risa como
terapia. La escuela que más ha utilizado el sentido del
humor como instrumento de curación ha sido la Terapia
Racional Emotiva de Albert Ellis, quien afirma: «La
perturbación emocional suele consistir en exagerar la
importancia de las cosas» y sus recursos humorísticos
van desde obscenidades atrevidas hasta juegos de
palabras, pasando por todo tipo de extravagancias.
Otro caso es el de los hospitales de Europa Central,
donde es habitual tener en plantilla payasos
profesionales. Se debe mencionar que, todos los grupos
de Clown se rigen por el Código Deontológico de
Clowns de Hospital elaborado por el grupo Pupaclown
de España, en el cual se menciona lo siguiente:
Mantener la calidad y profesionalidad de las
intervenciones sin limitar la calidad de los artistas, exige
reunir los principios de Pupaclown en un código
deontológico. De esta forma, la participación en las
actividades de Pupaclown requiere el conocimiento,
aceptación y aplicación de los principios básicos
enunciados en este código.

Artículo 1 - El artista que interviene en el hospital es un
profesional contratado y remunerado por Pupaclown.
Ha sido formado en las artes del espectáculo y posee
experiencia en ese campo. Recibe con Pupaclown una
formación específica del mundo hospitalario para
comprender y respetar este medio y adaptar su
intervención.

Artículo 2 - En el hospital, el artista sólo realiza actos
que proceden de su competencia artística. Está presente
en el hospital para ayudar a los niños y a sus familiares
a soportar mejor su hospitalización. Manifiesta con su
actividad que el humor y la fantasía pueden formar
parte de la vida en el hospital. Debe ser consciente de
intervenir siempre para mejorar el bienestar, tanto de
los niños y de sus familias como el del equipo de salud.
Actúa siempre con respeto hacia el trabajo del equipo
sanitario.

Artículo 3 - El artista nunca interviene en solitario en el
hospital, sino que siempre trabaja a dúo con su colega.

Artículo 4 - El artista es responsable de sus actos en el
hospital. Ejerce en sus intervenciones el respeto de la
dignidad, personalidad e intimidad del niño y de su
familia. Ejerce todas sus intervenciones con la misma
conciencia profesional, sin tener en cuenta la
procedencia de la persona, sexo, nacionalidad,
religión, costumbres, situación familiar, medio social,
educación y enfermedad. Si le piden su opinión, se
abstendrá de manifestar cualquier observación que
pudiera ser inadecuada, y velará por no hacer ninguna
alusión desestabilizante sobre su propia procedencia,
costumbres, convicciones religiosas y políticas.

Artículo 5 - Se exige al artista el secreto profesional y
confidencial. El secreto se refiere a lo que le ha sido
confiado, pero también a lo que ha visto, oído, leído, constatado o comprendido sobre la identidad y el
estado de salud de los niños. Se exige discreción en
todos los lugares tanto en el interior como fuera del
hospital (ascensores, vestuarios, lugares públicos, etc.).

Artículo 6 - Para asegurar la calidad de sus
intervenciones, el artista posee, actualiza, y perfecciona
sus conocimientos artísticos (técnicas de clown) y teóricos
(desarrollo del niño, formación sobre sus patologías,
vocabulario hospitalario, el dolor en el niño, la muerte,
etc.).

Artículo 7 - El artista vela siempre por la seguridad del
niño. Ni en su interpretación, juegos, accesorios y
desplazamientos debe exponer al niño a una situación
de peligro.

Artículo 8 - El artista conoce, respeta y acata el
reglamento interno, reglas de higiene y seguridad
específicas del hospital.

Artículo 9 - El artista no toma partido cuando le
transmiten quejas concernientes al servicio hospitalario,
problemas personales entre el personal y problemáticas
de gestión.

Artículo 10 - En ningún caso, el artista acepta una
comisión o propina por sus intervenciones. No puede
prestarse ni participar en ninguna operación de
promoción ni en ninguna distribución de objetos o
accesorios con fines lucrativos; así como abstenerse de
hacer declaraciones a los medios de comunicación sin
autorización previa de la asociación.

En el Perú, la ONG «Bola Roja» inició sus labores en el
año 2002 en las áreas de gastroenterología,
dermatología, reumatología, medicina C, medicina D,
traumatología, cirugía cardiovascular, cirugía toráxica,
cardiología, y nefrología del Hospital del Niño.
Actualmente también aplican la técnica en grupos de
niños con sida, mujeres adolescentes y madres víctimas
de violencia. Así mismo, gracias a un convenio con una
compañía de seguros también visitan a niños y adultos
hospitalizados en las Clínicas Tezza, Stella Maris,
Ricardo Palma y San Pablo. Las visitas se hacen en
parejas, cama por cama, por un promedio de entre
30 y 40 minutos por cuarto. Si bien las rutinas son
ensayadas, el juego que se desarrolla en cada cuarto
depende mucho de cómo está el ambiente en cada
habitación y de la necesidad específica de cada
paciente. A veces se inicia un juego de bailes, desfiles,
música si la situación es propicia, en otras ocasiones
una música suave, un poco de burbujas y una caricia
son más necesarias.

En la actualidad, se tiene certeza científica acerca de
la influencia del humor sobre la salud. De ello se ocupa
una rama bastante nueva de la medicina llamada
Psiconeuroinmunología, la cual abarca el estudio de la
autorregulación psicofisiológica y de la manera en que
las emociones influyen en el sistema inmunológico de
las personas. Para el psiconeuroinmunólogo, lo
importante es el estudio de los mecanismos de interacción y comunicación entre la mente y los sistemas
nerviosos, inmunológico y endocrino, responsables de
mantener el organismo en equilibrio. Esta comunicación
se desarrolla a través de procesos y sustancias químicas
producidas por esos mismos sistemas, como las
hormonas, los neurotransmisores y las citoquinas.35
Según hallazgos científicos, los eventos estresantes
procesados a través del sistema de creencias, propio
de cada individuo, pueden generar sentimientos
negativos como cólera, rabia, depresión y
desesperanza. Estas actitudes y emociones activan
mecanismos bioquímicos a nivel del hipotálamo,
hipófisis y glándulas suprarrenales, que llevan a
disminuir la respuesta inmunológica del organismo,
favoreciendo la aparición de las enfermedades. Si el
sistema nervioso central y la mente, que controlan
nuestras emociones, actitudes y creencias, pueden
influir tan directamente sobre el sistema inmunológico,
debe ser posible entonces influir en ese sistema
modificando las creencias y emociones negativas.
Estos principios dan lugar al desarrollo de terapias
psicológicas, nutricionales, corporales y espirituales de
apoyo, las cuales ayudan a brindar una mejor calidad
de vida a los pacientes con diversas enfermedades
(cáncer, cardiovasculares, dolor crónico, estrés y
depresión) al aumentar la capacidad de defensa del
organismo. Una de estas terapias es la risoterapia
o geloterapia (del griego gelos=reír), que consiste en
reír de una manera natural, sana y que salga del vientre
de un modo simple como en los niños. Para ello se
utilizan técnicas (el juego, la danza, masajes, ejercicios
de respiración) que ayudan a liberar las tensiones del
cuerpo y así poder llegar a la carcajada. Eso sí, para
que la risa sea efectiva y se pueda gozar de sus
innumerables beneficios, la carcajada debe ser franca
y sincera.

La risoterapia es un complemento a las terapias
tradicionales, que si bien ayuda a mejorar la salud de
las personas, no es un sustituto de los tratamientos
convencionales. Asimismo, tampoco se propone que
los médicos se conviertan en humoristas.

Con notables excepciones, los médicos se presentan serios,
el ambiente en los hospitales es frío, triste e impersonal.
La necesidad de convertir la medicina en una «ciencia
seria» ha hecho que durante los últimos siglos se dejara
un poco de lado la interpretación de los estados de
ánimo y sentimientos de los pacientes. Algunos
profesionales temen que el humor se interprete como
frivolidad, por lo cual limitan su uso como arma
terapéutica.

En tal sentido, el Dr. Sanz Ortiz, en un artículo
publicado en la Revista «Medicina Clínica», menciona
que el trato con los pacientes crea tensiones que
conducen al estrés, generando sentimientos de
desesperanza y disminuyendo la capacidad de ayudar
a los profesionales de la salud. Por ello, compartir
sonrisas en los momentos adecuados puede ser un poderoso antídoto que sirve tanto al profesional como al paciente en los momentos difíciles. 

Para ello, no es necesario estar feliz para sonreír, pues todo es cuestión de mantener una actitud positiva; «cuando tienes buen
humor, puedes aprender a ver los problemas de una
manera relajada y buscar soluciones más creativas y
flexibles». Gran parte de los sufrimientos que se
experimentan no son consecuencia directa de los
problemas, sino de la forma de afrontarlos. El humor
es una cualidad que permite percibir la experiencia
jocosa aún cuando las condiciones de la vida son adversas.

Tal vez ello tenga su explicación en la Psicobiología,
que menciona que la salud depende del equilibrio entre
dos sistemas, el simpático (identificado con los
sentimientos de guerra y huida) y el parasimpático (que
se identifica con sentimientos de paz y armonía),
segregador este último de endorfinas, sustancias
relacionadas con la alegría y la felicidad, existiendo un
claro predominio del sistema simpático sobre el sistema
parasimpático porque en la vida diaria existen muchos
condicionantes que generan estrés, miedo e inseguridad, teniendo como consecuencia inmediata una baja del sistema inmunológico. Por otro lado, se menciona como contradicciones para aplicar la
risoterapia los casos de glaucoma, hernia abdominal,
hipertensión arterial, hemorroides activas, problemas
cardiacos severos, o después de una cirugía abdominal
o post operado y durante el embarazo de alto riesgo y
en las mujeres en el post parto.

Según varios autores, los efectos de la risa que se
producen en el organismo son múltiples y se utilizan
para superar tanto problemas físicos, psicológicos como
sociales, siendo estos: 

Físicos

• Ejercicio - con cada carcajada se pone en marcha
cerca de 400 músculos, incluidos 15 de la cara y
algunos del tórax, abdomen y estómago, los que
sólo se pueden ejercitar con la risa, la cual también
ayuda a adelgazar reactivando el sistema linfático.
En esos momentos y debido a la intensidad del
ejercicio, cada grupo muscular se estimula como lo
haría una sesión de gimnasia; en tal sentido, cinco
minutos de risa equivalen a 45 minutos de ejercicio
aeróbico. Incluso algunas personas logran mover
los brazos y las piernas mientras ríen. Otros
mencionan que con 15 minutos de risa se llega a
quemar tantas calorías como en una larga carrera
o un paseo en bicicleta.

• Masaje – la columna vertebral y cervical, donde por
lo general se acumulan tensiones, se estiran.
Además, se estimula el bazo y se elimina las toxinas.
Con este movimiento el diafragma origina un
masaje interno que facilita la digestión al hacer vibrar el hígado y ayuda a reducir los ácidos grasos
y las sustancias tóxicas. También evita el
estreñimiento y mejora la eliminación de la bilis.

• Limpieza – se lubrican y limpian los ojos con
lágrimas. La carcajada hace vibrar la cabeza y se
despeja la nariz y el oído. Además, se consigue
limpiar las paredes arteriales de pequeños cúmulos
de colesterol

• Oxigenación – entra el doble de aire en los
pulmones, lo que mejora la respiración y aumenta
la oxigenación de los tejidos al mover 12 litros de
aire en lugar de 6 que es lo habitual. La rapidez
con que el aire vaciado sale de los pulmones se
multiplica, permitiendo la entrada de aire
oxigenado a mayor velocidad.

• Analgésico – se segregan endorfinas, una especie
de morfinas segregadas por el cerebro, con altos
poderes analgésicos y que por lo tanto, mitigan el
dolor; adrenalina, un componente que en buena
medida potencia la creatividad y la imaginación.
La risa, además libera dopamina (que mejora el
estado de ánimo) y serotonina (que posee efectos
calmantes). Por eso, cinco o seis minutos de risa
continua actúan como un analgésico. De ahí que
se utiliza para terapias de convalecencia que
requieren una movilización rápida del sistema
inmunológico.

• Rejuvenecedor – al estirar y estimular los músculos
de la cara. Tiene además, un efecto tonificante y
antiarrugas, retrasando el envejecimiento cutáneo.

• Sistema circulatorio – es capaz de incrementar la
velocidad de la sangre, además de aumentar
levemente la tensión arterial. Esto consigue limpiar
las paredes arteriales de pequeños cúmulos de
colesterol. El corazón también aumenta su
frecuencia y es capaz de bombear cada minuto
entre 140 y hasta 210 mililitros de sangre, cuando
lo normal son 70.

• Previene el infarto – dado que el masaje interno
que producen los espasmos del diafragma alcanza
también a los pulmones y al corazón,
fortaleciéndolos.

• Sueño – las carcajadas generan una sana fatiga que
elimina el insomnio y ayuda a reducir el ronquido.

• Calorías – por la liberación de adrenalina, se produce
una pérdida de calorías.
Psicológicos

• Elimina el estrés – se producen ciertas hormonas
(endorfinas y adrenalina) que elevan el tono vital y
nos hace sentir más despierto al contrarrestar las
migrañas, enfermedades cutáneas, hipertensión  arterial, depresión, problemas del corazón, cáncer, úlceras, alopecia, reumatismos, anorexia, bulimia y diarreas.

• Alivia la depresión – porque se es más receptivo y
se ve el lado positivo de las cosas.

• Proceso de regresión – es decir, un retroceso a un
nivel anterior de funcionamiento mental o
emocional, generalmente como un mecanismo para
aliviar una realidad que se percibe como dolorosa o negativa.

• Exteriorización – ya que a través de la risa las
personas exteriorizan emociones y sentimientos. A
veces es percibida como una energía que urge por
ser liberada, sobre todo cuando necesitamos reír y
la situación social no lo permite.

• Mejora la autoestima.

Sociales

• Carácter contagioso.
• Facilitación de situaciones socialmente incómodas.
• Poder comunicativo del humor.
• La mejor forma de romper el hielo.
• Mejora las relaciones interpersonales.

Según Belilty,  dependiendo de las vocales que uno
utilice para reírse, se estimulan diferentes partes del
cuerpo. Así se tiene que:

• JA JA JA: es el tipo de risa con la que se relaja el
plexo solar hacia arriba, en el lugar donde se unen
las costillas y la parte superior de los pulmones. Relaja
la parte superior del tronco. Al proyectar la risa con
la JA durante un tiempo definido se puede observar
una relajación en esta parte del cuerpo.

• JE JE JE: es el ideal para las personas que utilizan la
voz para trabajar como locutores, actores, cantantes
y profesores, porque relaja toda la parte del cuello.

• JI JI JI: es una risa fea y es utilizada típicamente por
las «brujas». Esta vocal estimula la circulación de la
sangre del cuello hacia la cabeza, la creatividad y
la intuición.

• JO JO JO: la utilizan los que se ríen como Papá Noel,
relajando los músculos que se concentran del plexo
solar hacia arriba, la parte inferior de los pulmones
y de la espalda.

• JU JU JU: una de las más importantes. El dicho
común de que «hay un JU JU entre dos personas»
se pone de manifiesto en este tipo de risa, debido
a que efectivamente cuando las personas se ríen  con la JU estimulan las hormonas y los órganos sexuales.
También, la risa puede ser señal de enfermedad; las
carcajadas aberrantes se dan en tres desórdenes
neurológicos: parálisis pseudobulbar, esclerosis lateral
y esclerosis múltiple. Es habitual que las enfermedades
del sistema nervioso como la esquizofrenia, depresión
o manía estén acompañadas de muecas sin sentido.38
Una nueva concepción del enfermo como persona
integral va haciéndose lugar junto al crecimiento
científico y tecnológico de nuestra época. Esto hace
evidente la importancia de la actuación del médico,
capaz de promover la importancia de las emociones,
el humor y el optimismo como medios para lograr el
bienestar del paciente. Una mayor comprensión y el
buen uso de ambos recursos podrán ofrecer a la
humanidad una mejor calidad de vida y posibilidades
de una existencia más sana. Debido a que la pobreza
es una característica endémica de la mayoría de los
peruanos, la risoterapia bien podría ser una solución
complementaria a los tratamientos ya existentes. Para
ello, los profesionales de la salud deben determinar, a
través de investigaciones, los beneficios y usos de la
misma. 

Finalmente, llama la atención que el tema de
risoterapia casi no se incluya en los textos médicos, tal
vez por la poca información que se dispone o porque
los profesionales de la salud no la consideran
importante debido a la falta de estudios.